ALMOST BLACK

Almost Black evokes a moving picture that is about to go dark and opaque but still con- tains some light. Think of it as a lowering of the eyelids; as something that can only be half seen.

The images in this work do not embody a concept or illustrate an idea; nor are they moments from a narra- tion. Rather, they appeal to the emotional side of events. In other words they seek to give substance to an event which is, first and foremost, a state of mind. Each one seeks to provoke in the spectator an echo of the emo- tion that originally inspired it. This common denominator turns them into a consistent series all of which vibrate on the same frequency.

In an extraordinarily intuitive fashion, Gorospe has set in motion the mechanism that the poet and literary critic T.S. Eliot judged essential in art. In 1928 Eliot wrote: “The only way of expressing emotion in the form of art is by finding an “objective correlative”; in other words, a set of objects, a situation, a chain of events which shall be the formula of that particular emotion; such that when the external facts [...] are given, the emotion is immediately evoked”.

The relationship that Almost Black establishes with the language of photography is poetic in nature. It uses infor- mation about the world as a vehicle for an impression, as connotative content does with words. But “vehicle” may be an unfortunate metaphor to use, because the images are not some sort of moving container but rather highly flammable material destined to burn in a gesture of giving itself and evoking sensation.

From the words of Eliot is also possible to deduce that the way in which the subject matter adapts to emotion always founds a style. Style is sensitivity made into an image.

Rubén Á. Arias

info

2011-2015

-120x80cm photographies, A.P.1/3, Chromaluxe Art.
-90x60cm photographies, A.P.1/5, Chromaluxe Art.
-70x46,7cm photographies, A.P.1/10, Chromaluxe Art.
-45x30cm photographies, A.P.1/15, Chromaluxe Art.

· exhibition dossier (ENG)

CASI NEGRO

Almost Black (casi‐negro) evoca una imagen en movimiento que, a punto de oscurecerse y opacarse, aún contiene algo de luz. Pensemos en el movimiento descendente de los párpados y en aquello que solo puede ser visto a medias.

Las imágenes de este trabajo no dan cuerpo a un concepto ni ilustran una idea ni son tampoco los momentos de una narración, en su lugar, interpelan el costado emocional de los sucesos. Dicho de otro modo, trabajan para dar sustancia a un acontecimiento que es, antes que nada, un acontecimiento del ánimo. El objeto de cada una de ellas es provocar en el espectador el eco de la emoción que le dio origen. Este común denominador las convierte en una serie homogénea donde todas emiten una misma frecuencia de vibración.

De una forma extraordinariamente intuitiva, Gorospe ha puesto así en marcha el mecanismo que T.S. Eliot juzgaba esencial en el arte. En 1928, el poeta y crítico literario escribía: «La única manera de expresar la emoción en forma de arte es por medio de un correlato objetivo; esto es, un grupo de objetos, una situación, una cadena de sucesos que han de convertirse en la fórmula de esa emoción particular; de manera que cuando los hechos externos [...] se den, se evoque inmediatamente la emoción».

La relación que Almost Black establece con el lenguaje fotográfico es de naturaleza poética. Utiliza el dato sobre el mundo como vehículo de una impresión, a la manera de lo que el contenido connotativo hace con las palabras. Pero vehículo es una metáfora desafortunada, pues las imágenes no son una suerte de recipiente móvil sino el material altamente inflamable destinado a arder en el gesto de darse y de evocar la sensación.

De las palabras de Eliot es posible deducir también que el modo en que la materia se adecúa a la emoción funda siempre un estilo. El estilo es una sensibilidad que se hace imagen.

Rubén Á. Arias